lunes, 2 de agosto de 2010

Las Flores


En botánica, flora se refiere al conjunto de las plantas que pueblan una región (por ejemplo una península, continente, clina, sierra, etc.), la descripción de éstas, su abundancia, los períodos de floración, etc.

Es el conjunto de especies vegetales que se pueden encontrar en una región geográfica, que son propias de un periodo geológico o que habitan en un ecosistema determinado. La flora atiende al número de especies mientras que la vegetación hace referencia a la distribución de las especies y a la importancia relativa, por número de individuos y tamaño, de cada una de ellas. Por tanto, la flora, según el clima y otros factores ambientales, determina la vegetación. La geobotánica o fitogeografía se ocupa del estudio de la distribución geográfica de las especies vegetales; el estudio fitogeográfico referido a la sistemática de las formaciones vegetales se conoce como florística. Desde los tiempos prehistóricos la flora ha venido siendo utilizada por las personas sirviendo cada vez más para el sustento humano y el mantenimiento de un ecosistema favorable. Los bosques ocupan aproximadamente el 25% de la superficie terrestre. Entre los productos de la flora se cuentan: la materia prima, tal como madera, semillas, hojas, cortezas, caucho, frutas y alimentos Flora es también la obra escrita que se usa para clasificar las estirpes vegetales de una región; por ejemplo, Flora Lapponica de Linneo.
El término flora, procedente del latín, alude a Flora, diosa romana de las flores, jardines y de la primavera.

Clases de Flores


Las plantas están agrupadas en floras que se fundamentan en regiones, períodos, medio ambientes especiales o climas. Las regiones pueden ser hábitats geográficamente distintos, como montañas o llanuras. Pueden referirse a la vida vegetal de una era histórica como la flora fósil y pueden estar subdivididas en medio ambientes especiales:

Flora nativa. La flora autóctona de una zona.

Flora agrícola y de jardín. Las plantas que son cultivadas por los humanos.

Flora arvense o de la maleza. Esta clasificación fue aplicada tradicionalmente a las plantas que se consideraban indeseables y se estudiaban para su control o erradicación. En la actualidad esta denominación se usa con menos frecuencia como categorización de la vida vegetal, ya que se incluyen tres tipos diferentes de plantas: las especies de malas hierbas, especies invasoras (que pueden o no ser malas hierbas) y especies autóctonas e introducidas no del tipo maleza agrícolamente indeseables. Se ha probado que muchas plantas nativas que antes se consideraban malas hierbas son beneficiosas e incluso necesarias en diversos ecosistemas.

A veces los organismos bacterianos se incluyen como flora. En otras ocasiones los términos flora bacteriana y flora vegetal se utilizan por separado.

Partes de la Flor



Como la flor es un brote, en ella existen elementos de tallo y elementos foliares. Los nudos y entrenudos del tallo que constituye la flor aquí se denominan pedicelo y tálamo o receptáculo. En cuanto a las hojas florales que se insertan en ese tallo, que son muy variadas, podemos distinguir:
Unas inferiores, estériles, que tienen funciones protectoras y/o de reclamo y se llaman antófilos. Constituyen el perianto, el cual suele diversificarse en unas piezas externas con carácter protector, los sépalos, que constituyen el cáliz, y unas internas, por lo general vistosas y a veces fragantes, denominadas pétalos, que constituyen la corola.

Unas apicales, reproductoras, que se llaman esporófilos y están diversificadas en microesporófilos o estambres, que producen los microesporangios y constituyen el llamado androceo y en macroesporófilos o carpelos, que producen los macroesporangios y constituyen el denominado gineceo o pistilo.

El eje de la flor se diferencia de las ramas vegetativas por su menor porte y por llevar tan sólo hojas florales. El entrenudo anterior a la aparición de las hojas florales se llama pedicelo; cuando éste falta se dice que la flor es sentada. La porción última del eje floral se llama tálamo o receptáculo porque sobre él se insertan las hojas florales. Puede sufrir modificaciones y ser cónico, casi plano o con forma acopada o bulbosa, recibiendo en este último caso el nombre de hipanto. En estos casos los carpelos se hunden y aparecen rodeados por el resto de las piezas florales, que se insertan aparentemente por encima del gineceo, hablando entonces de ovario ínfero, medio o súpero. Las hojas florales se disponen muy juntas debido a que el tálamo presenta entrenudos muy cortos, tanto es así que es dificil reconocer esta estructura.


Partes de la Flor


El perianto de las flores es muy variable. Atendiendo al número de envueltas y al color y consistencia de sus piezas puede ser:

Homoclamídeo, cuando sus piezas son casi iguales y se disponen en dos o más verticilos. En este caso el perianto se llama perigonio múltiple y sus piezas, los tépalos, pueden ser coloreadas o verdosas.

Heteroclamídeo, cuando sus piezas son desiguales, hablándose entonces de perianto doble, con piezas exteriores generalmente verdosas, los sépalos, que forman el cáliz, y piezas internas, generalmente coloreadas, los pétalos, que forman la corola.

Monoclamídeo, cuando sus piezas se disponen en una sola envuelta floral. También se le llama perigonio simple.
Aclamídeo, cuando está atrofiado y carece de algunas piezas. En estos casos a las flores se les dice desnudas.




Tratados sobre la Flora



Tradicionalmente, las floras son libros, pero en la actualidad se publican en CD-ROM o páginas web. La zona que cubre una flora puede estar definida tanto geográfica como políticamente. Normalmente las floras requieren conocimientos botánicos especializados para poder utilizarlas con eficacia.

Una flora contiene con frecuencia claves de diagnóstico. Éstas son claves dicotómicas que requieren el examen repetido de una planta por parte del usuario para decidir cual de las dos alternativas dadas se ajusta con más exactitud a la planta.